Llegado Jesús a la región
de Cesarea de Filipo, hizo esta pregunta a sus discípulos: «¿Quién dicen
los hombres que es el Hijo del hombre?»
14
Ellos dijeron: «Unos, que Juan el Bautista; otros, que Elías, otros, que Jeremías o uno de los profetas.»
15
Díceles él: «Y vosotros ¿quién decís que soy yo?»
16
Simón Pedro contestó: «Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo.»
17
Replicando Jesús le dijo:
«Bienaventurado eres Simón, hijo de Jonás, porque no te ha revelado esto
la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos.
18
Y yo a mi vez te digo que
tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas
del Hades no prevalecerán contra ella.
19
A ti te daré las llaves
del Reino de los Cielos; y lo que ates en la tierra quedará atado en los
cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos.»
Martes
Miércoles
17
Cuando iba subiendo Jesús a Jerusalén, tomó aparte a los Doce, y les dijo por el camino:
18
«Mirad que subimos a Jerusalén, y el Hijo del hombre será entregado a los sumos sacerdotes y escribas; le condenarán a muerte
19
y le entregarán a los gentiles, para burlarse de él, azotarle y crucificarle, y al tercer día resucitará.
20
Entonces se le acercó la madre de los hijos de Zebedeo con sus hijos, y se postró como para pedirle algo.
21
El le dijo: «¿Qué
quieres?» Dícele ella: «Manda que estos dos hijos míos se sienten, uno a
tu derecha y otro a tu izquierda, en tu Reino.»
22
Replicó Jesús: «No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber la copa que yo voy a beber?» Dícenle: «Sí, podemos.»
23
Díceles: «Mi copa, sí la
beberéis; pero sentarse a mi derecha o mi izquierda no es cosa mía el
concederlo, sino que es para quienes está preparado por mi Padre.
24
Al oír esto los otros diez, se indignaron contra los dos hermanos.
25
Mas Jesús los llamó y
dijo: «Sabéis que los jefes de las naciones las dominan como señores
absolutos, y los grandes las oprimen con su poder.
26
No ha de ser así entre vosotros, sino que el que quiera llegar a ser grande entre vosotros, será vuestro servidor,
27
y el que quiera ser el primero entre vosotros, será vuestro esclavo;
28
de la misma manera que el Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida como rescate por muchos.»
«Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria acompañado de todos sus ángeles, entonces se sentará en su trono de gloria.
32
Serán congregadas delante
de él todas las naciones, y él separará a los unos de los otros, como el
pastor separa las ovejas de los cabritos.
33
Pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a su izquierda.
34
Entonces dirá el Rey a los
de su derecha: "Venid, benditos de mi Padre, recibid la herencia del
Reino preparado para vosotros desde la creación del mundo.
35
Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; era forastero, y me acogisteis;
36
estaba desnudo, y me vestisteis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a verme."
37
Entonces los justos le responderán: "Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te dimos de comer; o sediento, y te dimos de beber?
38
¿Cuándo te vimos forastero, y te acogimos; o desnudo, y te vestimos?
39
¿Cuándo te vimos enfermo o en la cárcel, y fuimos a verte?"
40
Y el Rey les dirá: "En verdad os digo que cuanto hicisteis a unos de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis."
41
Entonces dirá también a los de su izquierda: "Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el Diablo y sus ángeles.
42
Porque tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber;
43
era forastero, y no me acogisteis; estaba desnudo, y no me vestisteis; enfermo y en la cárcel, y no me visitasteis."
44
Entonces dirán también
éstos: "Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento o forastero o
desnudo o enfermo o en la cárcel, y no te asistimos?"
45
Y él entonces les
responderá: "En verdad os digo que cuanto dejasteis de hacer con uno de
estos más pequeños, también conmigo dejasteis de hacerlo."
46
E irán éstos a un castigo eterno, y los justos a una vida eterna.»
Martes
Miércoles
Jonás era un hombre bueno que había sido escogido por Dios para predicar en la ciudad de Nínive.
Nínive era una ciudad donde habían personas muy malas y por eso Dios
quería que Jonás fuera allí para que los habitantes de esa ciudad
cambiaran su forma de ser. Pero Jonás, a pesar de ser un hombre bueno,
decidió huir en un barco hacia otro lugar en dirección opuesta porque le
daba miedo ir a Nínive.
Entonces cuando Dios vio esto, quiso darle una lección a Jonás.
Entonces hizo que el barco en donde iba, pasase por una gran tormenta.
El barco se mecía muy fuerte de un lado para otro. Hasta que Jonás se
dio cuenta de que había hecho mal en huir de Dios y que la tormenta era
por causa suya. Jonás le pidió a los marineros que lo arrojen al mar
porque era su culpa que estuvieran pasando por esa peligrosa tormenta.
Los marinero no quisieron arrojarlo y no le creían lo que decía.
Entonces Jonás tuvo que saltar él mismo al mar. Inmediatamente Jonás
cayó al agua, se calmaron las aguas y todo volvió a estar tranquilo.
Pero ocurrió algo inesperado. Jonás fue tragado por un pez grande (una ballena).
Jonás, muy asustado, empezó a orar a Dios para pedirle perdón por su
desobediencia. Luego de 3 días de estar dentro de la ballena, Jonás por
fin fue arrojado por el pez en una isla. Jonás estaba más que agradecido
y le prometió a Dios de que iría a Nínive a predicar su palabra y que
nunca más lo desobedecería.
Jueves
Viernes
20
«Porque os digo que, si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el Reino de los Cielos.
21
«Habéis oído que se dijo a los antepasados: No matarás; y aquel que mate será reo ante el tribunal.
22
Pues yo os digo: Todo
aquel que se encolerice contra su hermano, será reo ante el tribunal;
pero el que llame a su hermano "imbécil", será reo ante el Sanedrín; y
el que le llame "renegado", será reo de la gehenna de fuego.
23
Si, pues, al presentar tu ofrenda en el altar te acuerdas entonces de que un hermano tuyo tiene algo contra ti,
24
deja tu ofrenda allí, delante del altar, y vete primero a reconciliarte con tu hermano; luego vuelves y presentas tu ofrenda.
25
Ponte enseguida a buenas
con tu adversario mientras vas con él por el camino; no sea que tu
adversario te entregue al juez y el juez al guardia, y te metan en la
cárcel.
26
Yo te aseguro: no saldrás de allí hasta que no hayas pagado el último céntimo.
santo Evangelio según Marcos 5,1-20
Y llegaron al otro lado del mar, a la región de los gerasenos. Apenas saltó de la barca, vino a su encuentro, de entre los sepulcros, un hombre con espíritu inmundo que moraba en los sepulcros y a quien nadie podía ya tenerle atado ni siquiera con cadenas, pues muchas veces le habían atado con grillos y cadenas, pero él había roto las cadenas y destrozado los grillos, y nadie podía dominarle. Y siempre, noche y día, andaba entre los sepulcros y por los montes, dando gritos e hiriéndose con piedras. Al ver de lejos a Jesús, corrió y se postró ante él y gritó con fuerte voz: «¿Qué tengo yo contigo, Jesús, Hijo de Dios Altísimo? Te conjuro por Dios que no me atormentes.» Es que él le había dicho: «Espíritu inmundo, sal de este hombre.» Y le preguntó: «¿Cuál es tu nombre?» Le contesta: «Mi nombre es Legión, porque somos muchos.» Y le suplicaba con insistencia que no los echara fuera de la región. Había allí una gran piara de puercos que pacían al pie del monte; y le suplicaron: «Envíanos a los puercos para que entremos en ellos.» Y se lo permitió. Entonces los espíritus inmundos salieron y entraron en los puercos, y la piara -unos dos mil- se arrojó al mar de lo alto del precipicio y se fueron ahogando en el mar. Los porqueros huyeron y lo contaron por la ciudad y por las aldeas; y salió la gente a ver qué era lo que había ocurrido. Llegan junto a Jesús y ven al endemoniado, al que había tenido la Legión, sentado, vestido y en su sano juicio, y se llenaron de temor. Los que lo habían visto les contaron lo ocurrido al endemoniado y lo de los puercos. Entonces comenzaron a rogarle que se alejara de su término. Y al subir a la barca, el que había estado endemoniado le pedía estar con él. Pero no se lo concedió, sino que le dijo: «Vete a tu casa, con los tuyos, y cuéntales lo que el Señor ha hecho contigo y que ha tenido compasión de ti.» Él se fue y empezó a proclamar por la Decápolis todo lo que Jesús había hecho con él, y todos quedaban maravillados.
Martes
22Cuando se cumplieron los días de la purificación de ellos, según la Ley de Moisés, llevaron a Jesús a Jerusalén para presentarle al Señor,
23como está escrito en la Ley del Señor: Todo varón primogénito será consagrado al Señor
24y para ofrecer en sacrificio un par de tórtolas o dos pichones , conforme a lo que se dice en la Ley del Señor.
25Y he aquí que había en Jerusalén un hombre llamado Simeón; este hombre era justo y piadoso, y esperaba la consolación de Israel; y estaba en él el Espíritu Santo.
26Le había sido revelado por el Espíritu Santo que no vería la muerte antes de haber visto al Cristo del Señor.
27Movido por el Espíritu, vino al Templo; y cuando los padres introdujeron al niño Jesús, para cumplir lo que la Ley prescribía sobre él,
28le tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo:
29«Ahora, Señor, puedes, según tu palabra, dejar que tu siervo se vaya en paz;
30porque han visto mis ojos tu salvación,
31la que has preparado a la vista de todos los pueblos,
32luz para iluminar a los gentiles y gloria de tu pueblo Israel.»
33Su padre y su madre estaban admirados de lo que se decía de él.
34Simeón les bendijo y dijo a María, su madre: «Este está puesto para caída y elevación de muchos en Israel, y para ser señal de contradicción -
35¡y a ti misma una espada te atravesará el alma! - a fin de que queden al descubierto las intenciones de muchos corazones.»
36Había también una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser, de edad avanzada; después de casarse había vivido siete años con su marido,
37y permaneció viuda hasta los ochenta y cuatro años; no se apartaba del Templo, sirviendo a Dios noche y día en ayunos y oraciones.
38Como se presentase en aquella misma hora, alababa a Dios y hablaba del niño a todos los que esperaban la redención de Jerusalén.
39Así que cumplieron todas las cosas según la Ley del Señor, volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret.
40El niño crecía y se fortalecía, llenándose de sabiduría; y la gracia de Dios estaba sobre él.
Miércoles
Reflexión: ¿Crees que esto es verdad?
Jueves
Viernes
San Pablo Miki, S.J.
y compañeros Mártires de Nagasaki, Japón
† 5 de febrero de1597
Fiesta: 6 de febrero
Pablo Miki nació en Japón el año 1566 de una familia pudiente; fue educado por los jesuitas en Azuchi y Takatsuki. Entró en la Compañía de Jesús y predicó el evangelio entre sus conciudadanos con gran fruto.
Al recrudecer la persecución contra los católicos, decidió continuar su ministerio y fue apresado junto con otros. En su camino al martirio, el y sus compañeros cristianos fueron forzados a caminar 600 millas para servir de escarmiento a la población. Ellos iban cantando el Te Deum. Les hicieron sufrir mucho. Finalmente llegaron a Nagasaki y, mientras perdonaba a sus verdugos, fue crucificado el día 5 de febrero de 1597. Desde la cruz predicó su último sermón.
Junto a el sufrieron glorioso martirio el escolar Juan Soan (de Gotó) y el hermano Santiago Kisai, de la Compañía de Jesús, y otros 23 religiosos y seglares. Entre los franciscanos martirizados está el beato Felipe de Jesús, mexicano.
Todos ellos fueron canonizados por Pío IX en 1862.
Uno de los comensales dijo a Jesús: «¡Bienaventurado el que coma en el reino de Dios!». Jesús le contestó: «Un hombre daba un gran banquete y convidó a mucha gente; a la hora del banquete mandó a su criado a avisar a los convidados: “Venid, que ya está preparado”. Pero todos a una empezaron a excusarse. El primero le dijo: “He
comprado un campo y necesito ir a verlo. Dispénsame, por favor”. Otro dijo: “He comprado cinco yuntas de bueyes y voy a probarlas. Dispénsame, por favor”. Otro dijo: “Me acabo de casar y, por ello, no puedo ir”. El criado volvió a contárselo a su señor. Entonces el dueño de casa,
indignado, dijo a su criado: “Sal aprisa a las plazas y calles de la
ciudad y tráete aquí a los pobres, a los lisiados, a los ciegos y a los
cojos”. El criado dijo: “Señor, se ha hecho lo que mandaste, y todavía queda sitio”. Entonces el señor dijo al criado: “Sal por los caminos y senderos, e insísteles hasta que entren y se llene mi casa. Y os digo que ninguno de aquellos convidados probará mi banquete”».
Lc 14, 15-24
¿Qué diríais vosotros si os invitaran a una gran cena esta noche?
Miércoles 4
En aquel tiempo, mucha gente acompañaba
a Jesús; Él se volvió y les dijo: Si alguno viene donde mí y no pospone
a su padre, a su madre, a su mujer, a sus hijos, a sus hermanos, a sus
hermanas e incluso a sí mismo, no puede ser discípulo mío. El que no
lleve su cruz y venga en pos de mí, no puede ser discípulo mío. Porque
¿quién de vosotros, que quiere edificar una torre, no se sienta primero a
calcular los gastos, y ver si tiene para acabarla? No sea que, habiendo
puesto los cimientos y no pudiendo terminar, todos los que lo vean se
pongan a burlarse de él, diciendo: "Este comenzó a edificar y no pudo
terminar." O ¿qué rey, que sale a enfrentarse contra otro rey, no se
sienta antes y delibera si con 10 mil puede salir al paso del que viene
contra él con 20 mil? Y si no, cuando está todavía lejos, envía una
embajada para pedir condiciones de paz. Pes, de igual manera, cualquiera
de vosotros que no renuncie a todos sus bienes, no puede ser discípulo
mío.
Lc 14, 25-33
Canción: Ven espíritu de Dios sobre mi.
Jueves 5
Se acercaban a Jesús todos los publicanos y pecadores para oírle,y los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: Este a los pecadores recibe, y con ellos come. Entonces él les refirió esta parábola, diciendo: ¿Qué
hombre de vosotros, teniendo cien ovejas, si pierde una de ellas, no
deja las noventa y nueve en el desierto, y va tras la que se perdió,
hasta encontrarla? Y cuando la encuentra, la pone sobre sus hombros gozoso;y
al llegar a casa, reúne a sus amigos y vecinos, diciéndoles: Gozaos
conmigo, porque he encontrado mi oveja que se había perdido. Os
digo que así habrá más gozo en el cielo por un pecador que se
arrepiente, que por noventa y nueve justos que no necesitan de
arrepentimiento.
Mt 18, 10-14
Vídeo: Mis zapatos (trabajamos valores muy importantes)
Viernes 6
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus
discípulos: Era un hombre rico que tenía un administrador a quien
acusaron ante él de malbaratar su hacienda; le llamó y le dijo: "¿Qué
oigo decir de ti? Dame cuenta de tu administración, porque ya no podrás
seguir administrando." Se dijo a sí mismo el administrador: "¿Qué haré,
pues mi señor me quita la administración? Cavar, no puedo; mendigar, me
da vergüenza. Ya sé lo que voy a hacer, para que cuando sea removido de
la administración me reciban en sus casas." Y convocando uno por uno a
los deudores de su señor, dijo al primero: "¿Cuánto debes a mi señor?"
Respondió: "Cien medidas de aceite." Él le dijo: "Toma tu recibo,
siéntate en seguida y escribe cincuenta." Después dijo a otro: "Tú,
¿cuánto debes?" Contestó: "Cien cargas de trigo." Dícele: "Toma tu
recibo y escribe ochenta." El señor alabó al administrador injusto
porque había obrado astutamente, pues los hijos de este mundo son más
astutos con los de su generación que los hijos de la luz.
Lc 16, 1-8
Se trata de un hombre que se ve en la ruina y busca salida. Esta es
la lección de la parábola. Nosotros, a pesar de ver ante nosotros la
muerte destrozando ilusiones y proyectos de futuro, no buscamos salida a
esta situación. Al contrario, nos empeñamos en actuar como si nuestra
vida aquí en la tierra no hubiese de finalizar nunca.
La gente se espabila para sus negocios, para situarse, para pasarlo
bien… y se lo monta de qué manera. Mientras que muchos de nosotros a
veces ni siquiera nos planteamos con cierta seriedad, los grandes problemas que nos afectan a
nosotros, a la Iglesia y al mundo.
Por eso, los que pertenecen a este mundo son más sagaces en sus negocios que los que pertenecen a la luz.
Hay que ser avispados para encontrar salida a una situación que está
orientada hacia la muerte; y como la muerte puede presentarse en
cualquier momento, hay que tomar decisiones radicales e inmediatas. Por
eso el Señor nos invita a salir de una situación insostenible; y a que
no lo demoremos.
Uno de entre la gente dijo a Jesús: –Maestro, dile a mi hermano que reparta conmigo la herencia. Jesús le contestó: –Amigo, ¿quién me ha puesto sobre vosotros como juez o partidor? También dijo: –Guardaos de toda avaricia, porque la vida no depende del poseer muchas cosas. Entonces les contó esta parábola: “Había un hombre rico, cuyas tierras dieron una gran cosecha. El rico se puso a pensar: ‘¿Qué haré? ¡No tengo donde guardar mi cosecha!’ Y se dijo: ‘Ya sé qué voy a hacer: derribaré mis graneros y construiré
otros más grandes en los que guardar toda mi cosecha y mis bienes. Luego me diré: Amigo, ya tienes muchos bienes guardados para muchos años; descansa, come, bebe y goza de la vida.’ Pero Dios le dijo: ‘Necio, vas a morir esta misma noche: ¿para quién será lo que tienes guardado?’ Eso le pasa al hombre que acumula riquezas para sí mismo, pero no es rico delante de Dios.” Lc 12, 13-21 Para reflexoinar
¿Qué cosas materiales me atraen y tengo que estar "
alerta" porque me pueden apartar de los amigos, la familia y mis obligaciones?
Martes 20
"Estén ceñidos vuestros lomos y las lámparas encendidas, y sed como
hombres que esperan a que su señor vuelva de la boda, para que, en
cuanto llegue y llame, al instante le abran. Dichosos los siervos, que
el señor al venir encuentre despiertos: yo os aseguro que se ceñirá, los
hará ponerse a la mesa y, yendo de uno a otro, les servirá. Que venga
en la segunda vigilia o en la tercera, si los encuentra así, ¡dichosos
de ellos! Entendedlo bien: si el dueño de casa supiese a qué hora iba a
venir el ladrón, no dejaría que le horadasen su casa. También vosotros
estad preparados, porque en el momento que no penséis, vendrá el Hijo
del hombre."
Lc 12, 35-38
El samurái
Cerca de Tokio vivía un anciano samurai, que se dedicaba a enseñar a
los jóvenes. A pesar de su edad corría la leyenda de que todavía era
capaz de derrotar a cualquier adversario.
Cierta tarde, un
guerrero conocido por su falta de escrúpulos apareció por el barrio. Era
un famoso provocador, que poseía una inteligencia privilegiada que le
permitía ver los errores y puntos débiles de sus adversarios, y que era
capaz de contraatacar con una velocidad fulminante. Este joven e
impaciente guerrero jamás había perdido una pelea. Conocía la reputación
del samurai y fue hasta allí para derrotarlo y aumentar así su fama.
Todos los estudiantes se manifestaron en contra de la idea, pero el viejo samurai sorprendentemente aceptó el desafío.
Todos se dirigieron a la plaza de la ciudad y el joven comenzó a
provocar al anciano maestro. Arrojó algunas piedras en su dirección, le
escupió la cara, lo insultó de todas las maneras posibles, llegando
incluso a ofender a sus antepasados. Durante horas hizo todo lo posible
para provocarlo, pero el viejo samurai permaneció impasible. Hasta que
al final de la tarde, sintiéndose ya exhausto y humillado, el impetuoso
guerrero se retiró.
Desilusionados por el hecho de que el maestro aceptara tantos
insultos y provocaciones, los alumnos le preguntaron: ¿Cómo pudiste
soportar tanta humillación? ¿Por qué no usaste tu espada aún sabiendo
que podías perder la lucha, en vez de mostrarte cobarde delante de todos
nosotros?
El anciano samurai respondió: Si alguien se acerca
a ustedes para darles un regalo y no lo aceptan, ¿quién se queda con el
obsequio? Quién intentó entregarlo, respondió uno de los alumnos.
Lo
mismo vale para la ira, los insultos, la humillación… -dijo el maestro.
Cuando no los aceptamos, se los queda aquél que quería dárnoslos.
“Cuando el sabio habla, a todos les cae bien; cuando el tonto abre la boca, provoca su propia ruina”. Eclesiastés 10:12
Miércoles 21
A mediados de semana y pidiendo sabiduría a Dios proponemos una rueda de opciones ante los problemas del día a día.
Jueves 22
¿Qué es la sabiduría?
Viernes 23
Decía también a la gente: «Cuando veis que una nube se levanta por
occidente, al momento decís: `Va a llover', y así sucede. Y cuando sopla
el sur, decís: `Viene bochorno', y así sucede. ¡Hipócritas! Sabéis
explorar el aspecto de la tierra y del cielo, ¿cómo no exploráis, pues,
este tiempo? «¿Por qué no juzgáis por vosotros mismos lo que es justo?
Cuando vayas con tu adversario al magistrado, procura en el camino
arreglarte con él, no sea que te arrastre ante el juez, el juez te
entregue al alguacil y el alguacil te meta en la cárcel. Te digo que no
saldrás de allí hasta que no hayas pagado el último céntimo.» Lc 12, 54-59
En aquel tiempo, cuando Jesús terminó de hablar, un fariseo le rogó
que fuera a comer con él; entrando, pues, se puso a la mesa. Pero el
fariseo se quedó admirado viendo que había omitido las abluciones antes
de comer. Pero el Señor le dijo: ¡Bien! Vosotros, los fariseos,
purificáis por fuera la copa y el plato, mientras por dentro estáis
llenos de rapiña y maldad. ¡Insensatos! el que hizo el exterior, ¿no
hizo también el interior? Dad más bien en limosna lo que tenéis, y así
todas las cosas serán puras para vosotros. Lc 11, 37-41
Dedicad unos momentos en silencio a pensar en vuestro interior, ¿mejoraría algo?, ¿en qué soy bueno?, ¿me siento bien conmigo mismo?
En está página hay fondosy sonidos para reflexionar: calm.com
Miercoles 14
¿QUÉ PINTAS?
La vida, nuestra vida, la imaginamos de distintas maneras, al tiempo que deseamos muchas cosas. Piensa por un momento que tienes la oportunidad de hacer una gran pintada en una pared, con una gran frase, impactante, llena de vida, de dinamismo y que resume eso que imaginas y que piensas.
Cierra los ojos y hazlo interiormente. Imagina que coges un spray de pintura y comienzas a grafitear, escucha el sonido del bote, observa cómo se plasma esa palabra.
El DOmingo MUNDial de las Misiones es el día en que toda la Iglesia
universal reza por la
actividad evangelizadora de los misioneros y misioneras, y colabora
económicamente con
ellos en su labor, especialmente entre los más pobres y necesitados.
¿Por qué el
DOMUND?
El 37% de la Iglesia católica lo constituyen territorios de misión, un
total de 1.100
circunscripciones eclesiásticas que dependen de la ayuda personal de
misioneros y
misioneras y de la colaboración económica de otras Iglesias para
realizar su labor.
¿Para qué el
DOMUND?
Con los donativos se subvenciona el sostenimiento de los misioneros y
sus colaboradores.
También se atienden otras necesidades especiales: construcción de
iglesias y capillas,
formación cristiana, compra de vehículos..., además de desarrollar
proyectos sociales,
educativos y sanitarios.
¿Cómo se
distribuye el dinero
del DOMUND?
La Asamblea Plenaria de los Directores Nacionales de las Obras
Misionales Pontificias, que
se celebra cada año en Roma, distribuye equitativamente entre las
solicitudes presentadas
por los misioneros la totalidad de las aportaciones llegadas de todo el
mundo. Por eso se
pide la colaboración con el DOMUND sin hacer referencia a proyectos
concretos.
¿Cómo
colaboran los fieles?
Con un donativo en la Jornada, haciéndose socio con una cuota,
contratando la tarjeta
VISA-DOMUND
o haciendo beneficiario en testamentos y legados al Domund.
¿Llega a los
misioneros todo
el dinero?
El donativo que cada fiel entrega para las misiones es recogido en la
Dirección Nacional
de OMP y enviado a los territorios de misión, salvo un mínimo
porcentaje para gastos de
administración.
¿Atienden
los misioneros
situaciones de emergencia?
Ante catástrofes naturales o bélicas, los misioneros canalizan la ayuda
de
organizaciones sociales y se dedican a atender a los damnificados. El
DOMUND colabora con
ellos principalmente para que puedan permanecer en la misión tras esas
situaciones de
especial emergencia humanitaria.
Se levantó un entendido de la ley, y dijo para ponerle a prueba: «Maestro, ¿que he de hacer para tener en herencia vida eterna?»
Él le dijo: «¿Qué está escrito en la Ley? ¿Cómo lees?» Respondió:
«Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con
todas tus fuerzas y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo».
Le dijo entonces: «Bien has respondido. Haz eso y vivirás». Pero él,
queriendo justificarse, dijo a Jesús: «Y ¿quién es mi prójimo?» Jesús
respondió: «Bajaba un hombre de Jerusalén a Jericó, y cayó en manos de
salteadores, que, después de despojarle y golpearle, se fueron dejándole
medio muerto. Casualmente, bajaba por aquel camino un sacerdote y, al
verle, dio un rodeo. De igual modo, un levita que pasaba por aquel sitio
le vio y dio un rodeo. Pero un samaritano que iba de camino llegó junto
a él, y al verle tuvo compasión; y, acercándose, vendó sus heridas,
echando en ellas aceite y vino; y montándole sobre su propia
cabalgadura, le llevó a una posada y cuidó de él. Al día siguiente,
sacando dos denarios, se los dio al posadero y dijo: "Cuida de él y, si
gastas algo más, te lo pagaré cuando vuelva." ¿Quién de estos tres te
parece que fue prójimo del que cayó en manos de los salteadores?» Él
dijo: «El que practicó la misericordia con él». Jesús le dijo: «Vete y
haz tú lo mismo». Lc 10, 25-37
Ayuda con las bolsas
¿Y tú qué harías?
Martes 6:
Jesús en casa de Marta y María
En aquel tiempo, entró Jesús en un pueblo; y una mujer, llamada
Marta, le recibió en su casa. Tenía ella una hermana llamada María, que,
sentada a los pies del Señor, escuchaba su Palabra, mientras Marta
estaba atareada en muchos quehaceres. Acercándose, pues, dijo: «Señor,
¿no te importa que mi hermana me deje sola en el trabajo? Dile, pues,
que me ayude». Le respondió el Señor: «Marta, Marta, te preocupas y te
agitas por muchas cosas; y hay necesidad de pocas, o mejor, de una sola.
María ha elegido la parte buena, que no le será quitada». Lucas 10, 38-42
¿Qué quiere decir Jesús? ¿Cuál es esa cosa sola que necesitamos?
No son dos acciones enfrentadas: Cuidar a los demás contra cuidarnos a nosotros. Son dos cosas que necesitamos.
Pero entonces, ¿por qué Marta recibe la regañina, aunque con dulzura? Porque estaba solo preocupada por las
cosas que había que “hacer”. Tenemos también que cuidarnos a nosotros mismos y además ayudar a los compañeros, amigos... (S.S. Francisco, 21 de julio 2013)
Para reflexionar
Ante la tentación de la actividad excesiva, no renunciar a mi tiempo.
Miércoles 7:
Señor enséñanos a orar
Un día Jesús estaba orando y cuando terminó, le dijo uno de sus
discípulos: «Señor, enséñanos a orar, como enseñó Juan a sus
discípulos». El les dijo: «Cuando oréis, decid: Padre, santificado sea
tu Nombre, venga tu Reino, danos cada día nuestro pan cotidiano, y
perdónanos nuestros pecados porque también nosotros perdonamos a todo el
que nos debe, y no nos dejes caer en tentación». Lc 11, 1-4
Rezamos el Padrenuestro
Padre nuestro,
que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal. Amén.
En inglés
Our Father,
who art in Heaven,
hallowed by Thy name,
Thy kingdom come,
Thy will be done
on earth as it is in Heaven.
Give us this day our daily bread,
and forgive us our trespasses
as we forgive those who trespass against us.
And lead us not into temptation
but deliver us from evil.
Amen.
Jueves 8:
Les dijo también: «Si uno de vosotros
tiene un amigo y, acudiendo a él a medianoche, le dice: "Amigo, préstame
tres panes, porque ha llegado de viaje a mi casa un amigo mío y no
tengo qué ofrecerle", y aquél, desde dentro, le responde: "No me
molestes; la puerta ya está cerrada, y mis hijos y yo estamos acostados;
no puedo levantarme a dártelos", os aseguro, que si no se levanta a
dárselos por ser su amigo, al menos se levantará por su importunidad, y
le dará cuanto necesite». Yo os digo: «Pedid y se os dará; buscad y
hallaréis; llamad y se os abrirá. Porque todo el que pide, recibe; el
que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. ¿Qué padre hay entre
vosotros que, si su hijo le pide un pez, en lugar de un pez le da una
culebra; o, si pide un huevo, le da un escorpión? Si, pues, vosotros,
siendo malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más el
Padre del cielo dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan!» Lc 11, 5-13
¿Has vivido alguna situación en la que has conseguido algo "por pesado"?
Viernes 9:
El lunes 12 es Nuestra Señora del Pilar, esta es su historia.
Según
documentos del siglo XIII, el Apóstol Santiago, El Mayor, hermano de San
Juan, viajó a España a predicar el evangelio (año 40 d.C.), y una noche
la Virgen María se le apareció en un pilar.
La
tradición nos cuenta que Santiago había llegado a Aragón, el territorio
que se llamaba Celtiberia, donde está situada la ciudad de Zaragoza, y
una noche, estando en profunda oración junto a sus discípulos a orillas
del río Ebro, la Santísima Virgen María se manifestó sobre un pilar,
acompañada por un coro de ángeles, (ella aun vivía en Palestina).
La
Virgen le habló al Apóstol pidiéndole que se le edificase ahí una
iglesia con el altar en derredor al pilar y expresó: "Este sitio
permanecerá hasta el fin del mundo para que la virtud de Dios obre
portentos y maravillas por mi intercesión con aquellos que imploren mi
ayuda".
El
lugar, ha sobrevivido a invasiones de diferentes pueblos y a la Guerra
Civil española de 1936-1939, cuando tres bombas cayeron sobre el templo y no estallaron.
También se cree que la Virgen le dio al Apóstol una pequeña estatua de
madera.
Luego
de la aparición, Santiago junto a sus discípulos comenzaron a construir
una capilla en donde se encontraba la columna, dándole el nombre de
"Santa María del Pilar". Este fue el primer templo del mundo
dedicado a la Virgen. Después de predicar en España, Santiago regresó a
Jerusalén. Fue ejecutado por Herodes Agripas alrededor del año 44 d.C.
siendo el primer apóstol mártir, luego del suceso sus discípulos
tomaron su cuerpo y lo llevaron a España para su entierro. Siglos
después el lugar fue encontrado y llamado Compostela (campo estrellado).
El
primer santuario sobre la tumba de Santiago la ordenaron construir el
rey Alfonso II, El Casto de Asturias, y el obispo Teodomiro en el siglo
IX.
Hoy se encuentra una magnífica catedral en sitio.